"El sol yacía imponente en el cielo desde hacía bastante tiempo pero el príncipe apenas y se había percatado de ello.Al dejar el lecho sintió como si fuera presa de éste y tuviera que luchar contra pesadas cadenas para poder abandonarlo, las mañanas veían presentándosele del mismo modo en el término del último año. Se vistió sin apenas prestar una mirada al atuendo de aquel día, ni siquiera la comida le daba algo de placer así que salió del castillo sin siquiera hablar con nadie; se internó hasta aquel peñasco que desde niño le permitía mirar todas las tierras que algún día gobernaría. Ahí, tirado boca abajo tejía sueños en donde era un rey tan esplendoroso como lo era su padre, se imaginaba participando en crueles batallas entabladas contra enemigos tiranos que planeaban apoderarse de su reino y en las cuales él siempre salía victorioso por horribles que éstas fueran. Pero ahora nuestro joven príncipe no soñaba con la grandeza de los años venideros, sus sueños habían sido envenenados con una desesperanza que lo consumía día con día, esta misma desesperanza lo había alejado de su libro mágico y ya no escribía más cuentos en él. Este libro era lo más valioso que poseía, pues había sido unregalo de despedida de su mejor amigo al momento en que partió a tierras lejanas en busca de su propia grandeza, la mágia del libro consistía en el hecho de que sus páginasjamás se terminaban y siemprehabía espacio para una historia más. Y aunque ya no escribía en él siempre lo llevaba consigo pues era como si su amigo lo acompañase. De repente al salir de su tristeza miró a su lado y vio que una amiga lo había seguido hasta el peñasco y se encontraba escribiendo en su libro. Ella le pidió que le permitiera escribir un cuento cada día para el príncipe hasta lograr que aquel sol que bañaba con su luz todas las tierras que poseía también iluminara su corazón. Empezando por este cuento.